Seguridad pasiva de los autobuses: el cinturón de seguridad

Desde muy pequeños todos hemos ido como pasajeros en autobuses, cuando acudíamos cada día al colegio o cuando salíamos con nuestros compañeros de clase a una emocionante excursión, también cuando ya adultos lo usamos por ejemplo para desplazarnos a nuestro puesto de trabajo cada día. Y todos recordamos cuando éramos niños como simplemente nos sentábamos en los asientos sin ningún tipo de sujeción, cinturones ni sillas especiales para nuestra edad.

También es verdad que este tipo de transporte es poco dado a colisiones fuertes, dado que la masa de un autobús hace mucho más débil a cualquier otro vehículo ante una colisión, por lo que se necesitaría un impacto muy fuerte para que los pasajeros del mismo experimentaran una deceleración de importancia.

Pero todos tenemos en la mente imágenes de graves accidentes de autobuses, en los que realizaban excursiones de ancianos o niños, que por diversos motivos se salen de la calzada y sufren graves vuelcos, con numerosas víctimas a consecuencia del mismo.

Pues bien, con la Orden 445/2006 del Ministerio de Industria todos los autocares matriculados a partir del 20 de Octubre de 2007 están obligados a instalar los cinturones de seguridad en todas sus butacas, por tanto estos vehículos ya los traen montados de fábrica y deben de cumplir los requisitos de homologación.

En cuanto a los autobuses que hayan sido matriculados antes de esta fecha no están obligados a instalarlo, la Orden no tiene un carácter retroactivo, pero si es recomendable que lo instalen, pueden hacerlo siempre que cumplan con ciertos requisitos de homologación:

1.- Montaje de los cinturones por un taller instalador autorizado.

2.- Certificado del fabricante de la carrocería del autocar autorizando su instalación en el conjunto carrocería-butaca.

3.- Certificado de homologación del fabricante de las butacas.

4.- Cinturones homologados según normas CE.

5.- Inspección ITV autorizando el montaje en la ficha técnica del autocar.

Para comprender mejor el por qué de la obligación de su uso, exponemos una breve definición extraída de Wikipedia: “Un cinturón de seguridad es un arnés diseñado para sujetar a un ocupante de un vehículo si ocurre una colisión y mantenerlo en su asiento. El objetivo de los cinturones de seguridad es minimizar las heridas en una colisión, impidiendo que el pasajero se golpe con los elementos duros del interior o contra las personas en la fila de asientos anterior, y que sea arrojado fuera del vehículo”.

La instalación de dichos cinturones de seguridad contribuirá fundamentalmente a disminuir las lesiones provocadas por la proyección de los pasajeros dentro del habitáculo. Cabe destacar que esto afectará en mayor medida a los trayectos interurbanos ya que estos suelen realizar  viajes por carreteras nacionales, autopistas y a una velocidad más elevada que en los trayectos urbanos, que se realizan a baja velocidad; además, en muchos de ellos están autorizados a transportar viajeros de pie.

El cinturón de seguridad está considerado como el sistema de seguridad pasiva más efectivo jamás inventado, incluida la bolsa de aire (“airbag” en inglés inventado por Mercedes-Benz), la carrocería deformable o cualquier adelanto técnico de hoy en día.

Este invento se lo podemos agradecer al fabricante Volvo, que siempre se ha caracterizado por su atención a la seguridad en sus automóviles. Su aporte más importante en este campo ha sido la invención del citado cinturón de seguridad de tres puntos de anclaje, introducido en 1959. (Seguridad Volvo).

Por todos es sabido que el cinturón de seguridad ha salvado multitud de vidas a lo largo de su historia de uso, sin embargo hay personas que todavía se resisten a su utilización.

En Inpenor conocemos bien las consecuencias de su incorrecta utilización (por ejemplo abrocharlo pero pasar la banda torácica por debajo del brazo, no ajustarlo al cuerpo, etc) y de la no utilización del mismo. Esto se debe a que, por desgracia, hemos visto multitud de accidentes y hemos tratado, estudiado e intervenido en cientos de accidentes más y menos graves en los cuales se podrían haber minimizado los daños personales con un simple gesto, el de abrochar y ajustar el cinturón de seguridad al cuerpo.

Úsalo en tu vehículo y haz que amigos, familiares o cualquier pasajero lo utilice también, es un pequeño gesto que te ayuda mucho más de lo que crees.

Rubén Beade

INPENOR

A Coruña 2013