Nuevos combustibles para automoción: el GLP o Autogas

La subida continua del precio de los carburantes tradicionales para automoción (gasolina y gasóleos) en los últimos años, se ha convertido en una pesadilla para los millones de automovilistas que circulan a diario en nuestro país. Tal magnitud han acumulado dichas subidas, que han obligado a muchas personas a cambiar el coche por el transporte público para ir a trabajar, o en el mejor de los casos, a compartir vehículo para dividir el gasto que ello supone. Como estas dos últimas opciones no son siempre posibles (lugares de trabajo apartados, viajes discrecionales y no rutinarios), cada vez va tomando más fuerza el consumo de GLP (definición de Gas Licuado de Petróleo por Wikipedia) en España. En otros países de Europa, y desde hace más de 10 años, hay más de 8 millones de vehículos funcionando con él, sobre todo en Italia, Alemania y Francia, y más de 30.000 gasolineras en las que podemos encontrar este combustible. Aquí en España la causa principal para que no hayamos podido “disfrutar” del GLP hasta fechas recientes (2.007) ha sido la legislación, porque limitaba su uso al transporte público, seguida de unos impuestos elevados. A partir de 2007, el Gobierno bajó sus impuestos y autorizó su distribución para todos los usuarios en las estaciones de servicio.

Repsol tiene previsto tener instalados 400 puntos de suministro de GLP en 2015, y Cepsa tendrá otros 100 a finales de este 2.013, hasta alcanzar los 250. Hay más operadores petrolíferos interesados en su distribución, y en total se espera que se alcancen los 1.000 surtidores de GLP en los próximos 3 años. También tienen GLP marcas como Avia, Galp, Total, Shell y BP, además de otras de las denominadas “blancas”.

Es habitual que el precio de este combustible ronde los 0’70 €/litro, y tiene congelados los impuestos sobre hidrocarburos hasta 2.018. Esa “congelación” implica que en el presente no le afectan ni los céntimos sanitarios ni las subidas del IEH, y en el futuro no le afectarán los nuevos impuestos potenciales a los que estamos expuestos por decisiones políticas unilaterales. En un coche, el consumo de GLP en litros supera alrededor del 10% al de gasolina, pero su gran diferencia de precio, lo hace bastante más económico. Es decir, si un coche de gasolina gasta 5 litros/100 Kms, de GLP gastará 5’5 litros/100 Kms. A esto hay que sumarle la gasolina que gaste en el momento del arranque y durante el primer minuto aproximadamente, hasta que coja temperatura el motor, y posteriormente pequeñas inyecciones que efectúa la electrónica del motor para refrigerar las válvulas y la culata.

El GLP ayuda a disminuir la contaminación del aire, porque reduce un 15% el CO2 y un 68% el NOx comparándolo con la gasolina.

El Plan PIVE 2 subvenciona actualmente (hasta el 4 de febrero de 2.014 ó hasta que se acaben los fondos destinados a él) la compra de vehículos nuevos que usen GLP. Para que puedan ser subvencionados por el Plan Pive las emisiones deben ser inferiores a 160 gramos/Km de CO2. Para conocer el consumo en litros aproximado de un coche que funcione con GLP, hay que multiplicar los gramos CO2/Km por 0’0526.

Las autopistas catalanas hacen descuentos a este tipo de coches, y además hay Ayuntamientos como los de La Coruña y Madrid que bonifican el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica que pagan los vehículos que usan GLP.

Para tener un vehículo que funcione con GLP podemos hacerlo de 2 formas: comprarlo nuevo directamente al fabricante ó adaptar uno que ya tengamos de gasolina. En los vehículos diesel no es legal en la actualidad el funcionamiento con GLP, además de que técnicamente sólo podrían hacerlo mezclando gasóleo con GLP (70% de gasóleo con 30% de GLP aprox.), por lo que ya no serían tan rentables económicamente, y necesitarían un mayor periodo de amortización. El precio aproximado para la instalación de un sistema de GLP en un turismo medio oscila entre los 1.500 y 2.500 €.

Si optamos por la primera forma, hay numerosos fabricantes que disponen en su catálogo de modelos que funcionan indistintamente con gasolina ó GLP: Alfa Romeo, Audi, Citroën, Chevrolet, Fiat, Dacia, Opel, Peugeot, Renault, Seat, Skoda, Volkswagen, Subaru… La principal ventaja de adquirir nuevo el vehículo es la garantía mecánica que nos da el fabricante, con un mínimo legal de 2 años (hay fabricantes que dan 3 ó más aún). Si adaptamos a GLP un vehículo de gasolina que aún esté en período de garantía oficial, dicha adaptación la anula automáticamente, por lo que no es aconsejable hacerlo hasta que no finalice dicho período.

Si optamos por la segunda forma, la adaptación de un vehículo que originalmente funcionaba sólo con gasolina, hay que tener dos cosas en cuenta: la primera es que esto constituye una Reforma de Importancia catalogada en el Manual de Reformas de Importancia de las ITV, y por lo tanto necesita una legalización que podemos hacer nosotros mismos ó el instalador del sistema de GLP. Ello implica que nos expedirán una nueva Ficha Técnica, que además nos permitirá beneficiarnos de las ventajas fiscales comentadas anteriormente. Tampoco todos los vehículos se pueden adaptar a GLP

y legalizarse. Como mínimo deben cumplir con la normativa EURO3, por lo que es totalmente imposible legalizar un coche matriculado antes de 2.001. La segunda cuestión a tener en cuenta es que el fabricante ó el instalador  nos informe acerca de la preparación del motor para la instalación de GLP, porque hay mecánicas que no la “aceptan” por razones técnicas (por ejemplo deben tener las válvulas reforzadas).

Químicamente, el GLP es una mezcla de butano y propano que apenas contiene azufre ni metales, y se almacena y transporta en fase líquida. Repostar un coche que funcione con GLP es similar a hacerlo con gasolina ó gasóleo. Estos coches llevan una boca de llenado adicional a la de la gasolina, por la que se llenan de GLP. Nos permiten circular indistintamente con GLP ó gasolina. Llevan un interruptor en su interior que nos permite pasar de gasolina a GLP o a la inversa según lo necesitemos o queramos en cada momento, incluso circulando, aunque lo ideal es llevarlos siempre funcionando con GLP para el ahorro. Estos motores sólo funcionan con gasolina en el momento del arranque y hasta que el motor alcanza unos 40º, cosa que ocurre en un minuto de funcionamiento. Si uno de los 2 depósitos se agota, podemos pasar al otro accionando el interruptor correspondiente. Hay testigos luminosos que avisan de la falta de GLP, como tradicionalmente ocurre con los testigos de “reserva” de gasolina.

El depósito para la gasolina es el tradicional, y el del GLP depende del modelo y de la instalación: de que sea equipamiento original ó de que sea una adaptación hecha posteriormente. Si es original, el depósito de GLP puede ir situado en los bajos del coche, junto al de gasolina, ó en el hueco de la rueda de repuesto, que la pierde y es sustituida por un kit reparapinchazos homologado. Si es una adaptación hecha posteriormente, el depósito de GLP también puede ir alojado en el  hueco de la rueda de repuesto, ó en una bombona cilíndrica en el maletero, con lo que ello implica en lo que a pérdida de espacio se refiere (es la forma menos indicada, aunque válida). Por ejemplo en el caso de un Volkswaguen Passat esa bombona ocupa la mitad del maletero.

En cuanto a la seguridad frente a accidentes, los depósitos de GLP cumplen toda la normativa exigida al resto de combustibles, e incluso se han hecho pruebas de choque e incendio, quedando demostrado el alto nivel de seguridad de dichos recipientes.

Por último, cabe citar también una mayor autonomía debido a la existencia de 2 depósitos, y un mantenimiento más económico. Un coche accionado con Autogas duplica la duración de su motor debido a un menor desgaste de sus cilindros y segmentos, menores depósitos carbonosos producidos en la combustión y una mayor vida útil del lubricante. Si además lo comparamos con un vehículo diesel, gana por goleada debido a la simplificación del sistema GLP frente a la complejidad de los actuales diesel (filtros de partículas, bombas de inyección de alta presión, turbos, etc.).

En cuanto a la reducción de potencia se refiere, las pruebas realizadas han concluido que un motor alimentado con GLP disminuye su potencia un 5% en comparación a su homólogo de gasolina, algo imposible de apreciar en condiciones de uso normales.

Los profesionales que formamos parte de INPENOR estamos inmersos en un constante proceso de formación, que nos permite afrontar con total garantía los nuevos requerimientos, tanto a nivel legal como técnico-mecánico, que demanda la introducción del GLP en el sector automovilístico moderno.

Emilio Castro

Madrid 2013