Revisar el coche antes de viajar.

Con la llegada del verano, los desplazamientos de vehículos aumentan considerablemente. Puede que ahora (dada la situación económica) ya no nos vayamos de vacaciones o lo hagamos por menos tiempo, pero es posible que hagamos algún desplazamiento ocasional a zonas de playa (en vez de irnos una semana cada vez es frecuente “pasar el día en”).

Si decidimos ir a pasar el día con la familia o amigos y ello conlleva un desplazamiento de cierta distancia por carretera, hemos de ser precavidos y llevar a cabo una serie de inspecciones que podemos hacer nosotros mismos. No nos robarán más de 15 minutos en total y nos pueden ahorrar problemas.

Nos referimos a realizar una pequeña inspección de nuestro turismo antes de emprender un viaje. Revisando una serie de puntos clave, podremos conducir más tranquilos y evitar problemas.

Comenzaremos por una de las zonas más importantes de nuestro vehículo, el punto de contacto directo con el asfalto: los neumáticos. Éstos tienen que presentar todavía dibujo, lógicamente. Concretamente deben exceder el 1.6 mm de profundidad para circular dentro de la legalidad aunque se recomienda no llegar a este extremo (Para más información, podéis visitar la publicación de nuestro compañero sobre este tema pinchando aquí). Además del dibujo en buen estado, los neumáticos no pueden presentar cortes, desgastes irregulares, etc. De lo contrario deberemos sustituirlos que, aunque conlleve un gasto considerable en ciertas ocasiones, siempre vale la pena.

A continuación, procederemos a inspeccionar la iluminación de nuestro vehículo. Obviamente, no podremos llevar ninguna bombilla fundida, así que hemos de comprobar que las luces de posición, cruce, carretera, frenado, antiniebla, marcha atrás e intermitencia funcionan correctamente. Es de gran ayuda que las tulipas de los faros estén en buen estado (sin suciedad adherida) y que no hayan, por tanto, perdido transparencia que pueda dificultar la iluminación. Un pulido de los faros o una limpieza con productos específicos puede devolverlos a un óptimo estado de funcionamiento sin suponer un gran desembolso. En un taller especializado puede suponer en torno a 40 € pulir las ópticas.

Izq: Faro muy deteriorado     Der: Faro en perfecto estado

Y, como es sencillo comprender, sin unos cristales en buen estado no vale de nada que nuestros faros alumbren como es debido. Por tanto, las lunas no se nos pueden olvidar, en muchas ocasiones dificultan tremendamente la visión debido a la suciedad interna (nada que no solucione un limpiacristales, vale el mismo que tengamos en casa y una gamuza suave que no ralle el cristal) o a la suciedad externa que se eliminará, en la mayoría de los casos, con un lavado exterior convencional. Así mismo, comprobaremos que nuestro parabrisas no presente grietas o cortes, que podamos ajustar los espejos retrovisores correctamente y que el limpialuneta trasero funcione sin problemas (si es que disponemos del mismo). En el caso de que nuestro cristal presente arañazos (leves, pues los profundos no se eliminan puliendo “en casa”) que molesten o dificulten la visión de la carretera, podemos pulir el cristal nosotros mismos con productos específicos (un kit de pulido manual debería de valer en torno a 15 €), no supondrá mucho dinero y facilita la conducción sin necesidad de sustituir la luna delantera que sí conlleva un gasto importante.

Relacionado con la correcta limpieza de las lunas, debemos tener en buen estado los limpiaparabrisas. Nunca sabes cuando te harán falta (no es necesario que llueva para necesitarlos) así que conviene que estén en buen estado para ayudarnos si fuera preciso. Si es necesario cambiarlos, deberían de valer como mucho 30 €. Dentro de la comprobación de su correcto funcionamiento, deberemos comprobar que el depósito del líquido de limpiaparabrisas se encuentra lleno.

En un apartado más relacionado con la mecánica básica, deberíamos tener controlado el nivel de aceite del motor (sería un problema que lo llevásemos en un nivel inadecuado y que el coche fallase en medio de un viaje). Para llevar a cabo una comprobación del mismo, basta con tener el motor frío, sacar la varilla (2) y limpiarla con un papel, paño o similar, volver a introducirla y esta vez comprobar que la mancha de aceite que quedará en la punta de la misma se ha quedado en los niveles indicados por el fabricante (que suele ser cerca del máximo que viene a ser la marca más próxima a la mano).

 

 

Nivel de aceite correcto, situado en el máximo.

El resto de apartados como los frenos, la suspensión, etc, también deberían de estar “controlados” pero son tareas que serán más rápidas y, sobre todo, más fiables si las llevamos a cabo en un taller. No nos costará demasiado y nos ayudará a atajar problemas a tiempo evitando dinero (por aquello del efecto dominó ante un avería que provoca una sucesión de ellas) y problemas en un viaje.

Aun teniendo todo en correcto estado, siempre pueden surgir imprevistos, por lo que conviene que llevemos chalecos reflectantes (mejor llevar más de uno) y los triángulos de advertencia; los cuales, recordemos, se colocan 50 metros (100 pasos) por detrás y el otro 50 metros (100 pasos) por delante, si es que existe circulación en ambos sentidos, del vehículo que se encuentra anormalmente detenido para avisar de tal situación al resto de usuarios. Los triángulos deberán ser visibles desde, al menos, 100 metros de distancia.

En el caso de disponer de rueda de repuesto acordaros de revisarla y comprobar que la presión es la recomendada por el fabricante del vehículo. Así como llevar el gato y las herramientas en buen estado y correctamente sujetas.

Por último, los típicos consejos de los viajes: distribuir el equipaje en el maletero sin objetos sueltos en el habitáculo (se pueden convertir en auténticos proyectiles en una colisión), descansar cada dos horas o 200 Km de conducción durante 20 minutos para estirarse y despejarse (evitando la somnolencia). Una correcta hidratación, evitar comidas copiosas, llevar el teléfono móvil cargado, el depósito de combustible lleno y estar lo más atento posible a la carretera, ello incluye no tocar el GPS o la radio.

Como siempre es recomendable planear el viaje tiempo antes de salir de casa (rutas alternativas, estado del tráfico, etc), te invitamos a leer nuestro artículo sobre aplicaciones para smartphones o teléfonos inteligentes relacionadas con nuestro vehículo.

En Inpenor conocemos, desgraciadamente debido a nuestra labor diaria en peritaciones y reconstrucción de accidentes, las consecuencias de un precario mantenimiento del vehículo bien sea de neumáticos, faros, frenos… Incluso los problemas que existen cuando se consumen sustancias ilegales antes de conducir o bien se conduce durante muchas horas consecutivas. Por ello queremos aportar lo que está en nuestras manos para evitar que estos accidentes ocurran.

A partir de aquí, te toca a ti tomar las precauciones adecuadas y volver sin complicaciones a casa, que es lo más importante.

 ¡Disfruta de las vacaciones!

P. Villar

INPENOR 2013

A Coruña