Alcohol, drogas y conducción

graficas drogas

El cerebro como mecanismo

Tú decides, pero lee primero el artículo; quizás te ayude a decidir. No se trata de bombardear con “No podemos conducir por ti” o eslóganes similares, ni de que la nueva ley de tráfico sancione con hasta 1.000 € el consumo de sustancias prohibidas e incompatibles con la conducción. Se trata de que sepamos cómo funciona nuestro cuerpo y lo que ocurre cuando consumimos ciertas sustancias. Saber para decidir.

¿Cómo tomamos decisiones ante un estímulo?

Mediante el cerebro, como ya sabes, tomamos decisiones y de él salen los impulsos nerviosos que “ordenarán” la puesta en marcha de un movimiento.

Imagina por un momento que circulas por una autovía y encuentras un vehículo detenido que ocupa toda la calzada (como puede ser el caso de un accidente), desde el momento de la percepción del peligro se produce un proceso que conlleva una cadena de procesos:

1. Nuestro sistema visual aprecia el obstáculo: dependerá de la luminosidad, de las condiciones atmosféricas, de la forma de la vía, de la limpieza del parabrisas, de nuestra propia agudeza visual (donde intervienen: enfermedades, edad, etc), del tamaño del vehículo, de si vamos 100% atentos…

2. Creado por el sistema visual, el estímulo llega al cerebro mediante el sistema nervioso: el impulso nervioso se transmite mejor cuanto más correcta sea la alimentación, cuanto más descansados estemos, etc.

3. En el cerebro se procesa la información (más visual en este caso) y se valoran las distintas opciones de respuesta.

4. Se decide una respuesta para el problema planteado: ocupada la vía por el vehículo accidentado y sin salidas a los lados, no queda más remedio que frenar hasta detenerse.

5. La respuesta se envía de nuevo mediante el sistema nervioso a las partes del cuerpo que tengan que responder (miembros superiores e inferiores en este caso).

6. Las “zonas seleccionadas” reciben el impulso nervioso y actúan; en este caso nuestros miembros inferiores llevan a cabo una frenada mientras los superiores varían o mantienen la trayectoria del volante.

Como se puede comprobar, los pasos a realizar con toda situación tienen como base el sistema nervioso: desde la cabeza hasta cada extremo del organismo.

Así que:

¿Cómo influye el alcohol y las drogas en la toma de decisiones?

jabali atropellado

En los pasos descritos anteriormente, ¿qué pasará al intentar esquivar un turismo que se ha quedado cruzado en el medio de la vía si a ello le añadimos el haber consumido alcohol o drogas?

Pues muy sencillo, las fases se verán afectadas de la siguiente manera:

1. Percepción del estímulo: Tardaremos más en procesar la información visual. Puede que tengamos menor agudeza o que simplemente cueste “comprender” qué tenemos delante y el peligro que supone, ya que circulamos en un turismo a 120 Km/h que supone más de 30 metros cada segundo.

2. Transmisión del impulso al cerebro: La transmisión llegará con mayor dificultad y, probablemente, con información incompleta. Adicionalmente, habrá que lidiar con el estado de somnolencia que podríamos sufrir, por ejemplo, si hemos consumido alcohol.

3. y 4. Valoración de opciones y toma de decisiones: El cerebro está inundado por sustancias diferentes a las que normalmente se tendrían en una conducción abstemia o en ausencia de alcohol/drogas, por lo que la toma de decisiones será, como poco, lenta y errónea (exceso/defecto de confianza, bloqueo entendido como dificultad para responder o actuar, etc)

5. Envío del impulso a miembros superiores e inferiores: de nuevo irá con mayor lentitud y con errores.

6. Ejecución: los movimientos de la persona que vaya al volante serán imprecisos, inexistentes (por el bloqueo que se podría sufrir), erróneos (en cuanto a inadecuados como podría ser pisar el pedal incorrecto, por ejemplo).

accidente drogas

El resultado es sencillo, un conductor suele tardar en reaccionar (del paso 1 al 6) alrededor de un segundo, los frenos de nuestro vehículo tardarán unas décimas de segundo en responder y un turismo normal con asfalto seco y en buen estado tarda más de dos segundos en detenerse por completo desde la velocidad máxima de una autovía. Por tanto, en la mejor de las situaciones, invertiremos más de 3 segundos y más de 100 metros recorridos en detenernos por completo.

Y es que tendríamos suerte si en una situación normal (ausencia de drogas, alcohol, de climatología adversa y con asfalto y vehículo en buen estado) nos detenemos sin golpear el obstáculo que se encuentra ocupando la calzada.

carretera nevada

Ni que decir tiene que si suponemos situaciones como las que se dan en invierno (frío y humedad) o si practicamos conducción nocturna (donde las luces de largo alcance alumbran entre 100 y 140 metros), las distancia de percepción  se acortan (necesitamos estar más cerca para ver un obstáculo si hay niebla, si es de noche, si llueve mucho…) y las distancias de frenado se alargan (el frío y la humedad son enemigos de la adherencia).

Pues bien, teniendo ya una situación peligrosa con ese obstáculo en medio de la vía, veamos qué le ocurre al organismo con el consumo de ciertas sustancias:

¿Cómo influye el alcohol y las drogas en el cerebro?

sinápsis cerebralPara comprenderlo, solamente hay que conocer el Sistema Nervioso a grandes rasgos. Éste está formado por millones de nervios y neuronas las cuales se comunican entre ellas a través del llamado espacio sináptico. Éste es el que queda entre el final de una neurona (terminal de la parte llamada axón) y el principio de la siguiente (llamada dendrita). Puedes pinchar sobre la imagen de la derecha para ampliarla.

El “intercambio de información” entre las neuronas se produce de manera química o eléctrica dentro del citado espacio sináptico (ya que las neuronas nunca llegan a estar en contacto físico). Centrados en la sinapsis química (que es la que interesa en este momento) se realiza mediante la producción de sustancias (llamadas neurotransmisores) que los receptores situados en la dendrita de la siguiente neurona captan para “comprender el mensaje” y continuar el impulso nervioso hacia su destino. En el esquema que se puede ver a la derecha de estas líneas, vemos la representación de una neurona segregando neurotransmisores y a la  siguiente captando dichas sustancias mediante los receptores de su superficie.

Entendiendo esto, es muy sencillo comprender, cómo influyen el consumo de alcohol y drogas en el cerebro y, por ende, en la conducción.

cocainaLas drogas como la marihuana o la heroína, tienen una estructura a nivel molecular muy similar a algunos neurotransmisores, por lo que se adhieren a los receptores de la neurona e impiden la correcta recepción de los impulsos normales. Otras como la cocaína o las anfetaminas provocan una sobreproducción de neurotransmisores naturales. Todas las sustancias nombradas al final provocan los mismos efectos: mal funcionamiento del impulso nervioso e incorrecto funcionamiento del cuerpo humano.

consumo alcohol

En el caso del consumo de alcohol, llega mediante el torrente sanguíneo al cerebro y es capaz de traspasar las barreras que el cuerpo tiene para defenderlo de sustancias dañinas. Esto provoca la producción de neurotransmisores sin control, ocasionando los ya conocidos síntomas de desorientación, mareos, incoordinación, euforia (y más tarde sedación), etc. Ya en casos más severos provoca pérdida de memoria, cierta forma de pérdida parcial de la visión, entre otras muchas consecuencias.

Por tanto, no importa que solo hayas bebido dos o tres cervezas (por poner un ejemplo con el alcohol, pasa lo mismo con el resto de drogas) y te sientas normal, el alcohol ya ha llegado a dificultar el correcto funcionamiento del sistema nervioso y no te darás cuenta hasta que ya sea demasiado tarde. Menguadas tus posibilidades de análisis de situaciones, de procesamiento de la información, de reacción y de ejecución del movimiento; serán inútiles tus habilidades, independientemente de que tengas más destreza que Juha Kankkunen, si tu cuerpo no funciona correctamente (pues ya habrás entendido cómo y porqué tus neuronas no funcionan como deben con ciertas sustancias) es obvio que tus habilidades estarán mermadas, lo asumas o no. Solamente esperemos que nunca pases por esto y no tengas que pensar: “pues no estaba tan bien como creía”

En Inpenor, y tras trabajar en demasiados accidentes derivados del consumo de alcohol/drogas a lo largo de los años, realizar múltiples reconstrucciones de accidentes donde alguno de los involucrados había consumido alguna de las sustancias nombradas, somos conscientes del peligro que conllevan. Mezclar la conducción con estas sustancias no es ninguna broma; da igual cuánto conozcas el camino, lo poco que hayas consumido o la confianza que tengas en ti mismo o en ti misma. Practiquemos una conducción sin más peligro añadido.

Villar, P.

Inpenor 2014

A Coruña